Mujer desconocida...
Estaba solo, perdido, pensando en no sé qué,
cuando apareciste tú, bella esplendorosa.
El infinito era tu fondo,
y tú parecías inmensa, a pesar de su grandeza.
La blancura de tu metáfora, invadió lo oscuro de mis ojos.
Tú jugueteabas conmigo con tu generosa y grandiosa belleza.
Hubo minutos que no pude ver tu cara coqueta,
a causa del negro cruce de las nubes,
formando en tí con la neblina, un cuerpo de mujer,
que no dejaba ver la esbeltez de tus brazos,
el trazo de tus curvas y la ligereza de tus piernas.
Por unos segundos quedé hipnotizado por toda esa vanidad,
adormeciéndome con las radiaciones de dos senos fulgorosos
En mis sueños, me enamoré de tí, mujer desconocida.
Te amé, te odié, te envidié por todo el amor escondido en tí.
Y estando a punto de poseerte,
abrí los ojos para no gozar de tus dulzuras,
Y te quedaste en mis quimeras de nuevo, invisible con todos tus secretos inmortales, luna insaciable y envidiosa.
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