Luego de mi paseo,
pasé al supermercado.
Como no sabía qué comprar,
me compré un helado.
 
Como no me gustpo el helado,
me dirigí a mi casa;
y me compré muchos perros
de diferentes razas.
 
De los perros,
solo me gustó uno,
así que le puse de nombre,
"Neptuno".
 
A Neptuno,
no le gustaba su comida;
lo llevé al veterinario,
y él tomó una medida.
 
"Este perro no come,
este perro no ladra;
así que le daremos
comida de cabra".
 
¡Ya no entinde el castellano!
En vez de "cama", dijo "bed".
Por eso mi perro Neptuno
se murió de mucha sed. 
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