Mi abuela
No se oculta la belleza
En el duro surco de la aspereza.
Nevada en la hermosura,
con esa figura mustia
que al dolor no mira.
 En la retorica de sus gestos,
goza de frescura venturosa.
Esas manos probadas en el sacrificio,
con esos surcos hechos en el rigor,
con esa tenacidad de una hormiga,
 con esa fuerza que le dan las eras
por las que triunfaron en el empeño.
Amo el amor que hoy me das,
aunque mañana me resulte en pena.
Cuando las luces a tus ojos falten,
este beso quiero que guardes
 
5000

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