Nunca amada mía llores,
cuando me vaya para siempre,
cuando ya no regrese,
solo dile a alguien,
que ya no volveré,
porque, ya soy tierra.

Y sí, mi espíritu te visita en tu sueño,
no despiertes llorando,
mas alégrate,
es porque estoy contigo.

Si por mí lloras amada mía,
mi alma será condenado,
y  mi espíritu se ahogará,
en las gotas de tus lágrimas.

No vayas a ver a mi tierra,
porque ya no estoy ahí,
solo están mis huesos,
que un día los lamistes,
al ver a mí tierra,
y al sentir mis aromas,
te ahogarás en tú soledad,
solo viendo a tu alrededor, 
mas quédate junto a alguien,
porque mereces ser feliz,
y no importa quien te critique.


Mas yo, estaré feliz,
sabiendo que alguien te hace compañía,
y agradeciéndome a él,
por hacerte mas feliz que yo.
 
                                                                  Autor: Francisco Lope Rojas
 
 
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