La vida se detuvo
cuando nos devoró la ausencia 
Tengo el sueño de los justos
extirpé de cuajo mis largas noches de insomnio 
Fuí mariposa de verano
devorando signos de interrogación 
 anónima de todos y de cada uno
sin preguntar, sin siquiera querer saber
Hoy estoy aquí
poesía de la calles
 bella en mi feminidad
 intensa, amorosa y valiente
 La palabra compartida
la innombrable de tu  voz
el refugio de mi orfandad.
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