Mantra o el Trayecto del Quelonio Místico
Mantra
O el Trayecto del Quelonio Místico
el Trayecto del Quelonio Místico marcó el paso
del Tórrido sentir Que se cobijaba en el Manto
del Tibio Querer Mítico de ayer.
su Trazo en el camino Quedó Marcado
al Tiempo Que se Manifestaba el despertar de un nuevo día.
Trémulos mas enriQuecidos, dos seres lo Miraban.
Todo lo Que hizo, entonces, fue Meterse
en la Túnica del cariño Que hoy Mecía sus vidas.
Tuvieron Que vislumbrar el Misterio que,
Tras la Quirilidad temporal, les legaba la Música
de los Tiempos Que no Merecieron terminar.
esa Tortuga Que se Movía en la arena
parodiaba un lento Torbellino Que, Murmurante, se alejaba.
su andar Traicionaba el suave Quejido de una Melodía
que irradiaba Ternura casi Quimérica; casi Misteriosa.
Todo lo Que veían en esa Marcha era armonioso.
Todo lo Que había en el Mar al que volvía, majestuoso.
su lento caminar Terminaría, Quizá, por Merecer un final de luz.
Traicionando, en aQuel pausado Movimiento,
un destino de Tal brillo Que el Mundo esplendería.
el Tamiz de su Querella Mágica solo dejaba pasar,
(Tendiendo puentes Que, adorMecidos,
lo acoTaban) un sonido Que Musitaba
un “Te Quiero”. Más profundo que
cualquier Temor Que hubiera podido Mermar su devoción.
porque Trajo una fe Que nunca podría Morir.
O el Trayecto del Quelonio Místico
el Trayecto del Quelonio Místico marcó el paso
del Tórrido sentir Que se cobijaba en el Manto
del Tibio Querer Mítico de ayer.
su Trazo en el camino Quedó Marcado
al Tiempo Que se Manifestaba el despertar de un nuevo día.
Trémulos mas enriQuecidos, dos seres lo Miraban.
Todo lo Que hizo, entonces, fue Meterse
en la Túnica del cariño Que hoy Mecía sus vidas.
Tuvieron Que vislumbrar el Misterio que,
Tras la Quirilidad temporal, les legaba la Música
de los Tiempos Que no Merecieron terminar.
esa Tortuga Que se Movía en la arena
parodiaba un lento Torbellino Que, Murmurante, se alejaba.
su andar Traicionaba el suave Quejido de una Melodía
que irradiaba Ternura casi Quimérica; casi Misteriosa.
Todo lo Que veían en esa Marcha era armonioso.
Todo lo Que había en el Mar al que volvía, majestuoso.
su lento caminar Terminaría, Quizá, por Merecer un final de luz.
Traicionando, en aQuel pausado Movimiento,
un destino de Tal brillo Que el Mundo esplendería.
el Tamiz de su Querella Mágica solo dejaba pasar,
(Tendiendo puentes Que, adorMecidos,
lo acoTaban) un sonido Que Musitaba
un “Te Quiero”. Más profundo que
cualquier Temor Que hubiera podido Mermar su devoción.
porque Trajo una fe Que nunca podría Morir.
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