Licenciosa, atrevida, disoluta

das inmoralidad a cada vida

que bien o mal rozarte puedan

mientras avanzan las horas en sus eras.

La cornucopia en ti se ha desbordado

en un cuerpo rijoso y alhajado:

Yo me separo de ti en cada esquina

sin fijarme en tu cintura ni en tus ínsulas.

Sé que tu busto tiene fulgor de tarde

pero soy débil y de carne cobarde

y no me atrevo a mirarte por rendijas

para lanzarte miradas no evasivas.

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