A través de la piel de la memoria,
de los vientos alisios
que empujan la historia,
nos llegan a las manos blancos narcisos.
Blancos narcisos empapados en sangre
que nunca seca,
legendaria maldad de lo que arde
en fría estepa...
el corazón del hombre
y su creador miserable. 
 
25 de octubre de 2012. Carla J. Mumbrú. 
 
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