LADELIA
Volver a Rosario cuando aún mi madre
eran esos veranos de largas tardes de no hacer nada
en la pequeña jungla del jardín de atrás
Y en alguna de esas horas buenas de silencio y mate
sin más plan que el devenir salvaje y verde
de nosotros mismos vueltos
otra parte más del doméstico paisaje
notamos en la misma rama del año anterior
la silueta familiar del dedal de un nido
y el mismo colibrí observándome
apenas delineándose y bello en el aire
Vuelve siempre a este jardín
comenté feliz y sorprendido
Porque es tu amigo dijo ella quedamente
y su voz sonó
(o quizás así suene hoy que no la escucho)
como la voz de la diosa y madre
de todas las alas de todos los vientos
de todas las aguas de todo lo quieto
y de todo lo tanto
que me supe así entonces amado
Volver a Rosario en aquel tiempo
tenía algún sentido
Tenía y se perdió
casi sin que cuenta me diera
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