Pienso en ti de la misma manera en que todo se rompió.
Quiero encontrarte, pero eso me resulta imposible. Jamás volveremos a hablar. El tiempo sigue pasando y yo sigo aquí, dedicándote la última hora de cada noche.
Y tú, probablemente avanzando, sin recordar el brillo de mis ojos; sin recordar lo feliz que me hiciste; sin saber que me quemaba por dentro cada vez que me tocabas.
La ironía de la vida es que el dolor parece reciente, aunque ya hayan pasado ocho meses.
Contigo sentí que todo era posible. Ahora pienso que eres un fantasma, uno que todavía logra romperme en mil pedazos.
¿Y sabes por qué digo que todo se rompió de la misma manera? Porque sigo eligiéndolo. Sigo eligiendo volver a ti en mis pensamientos. Sigo eligiendo abrir la herida cada vez que recuerdo lo que fuimos.
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