Cuando la piel ya no pueda
soportar esa fuerza
que por dentro la empuja...

Cuando se abra la puerta
que en ti se resiste
y se cierren las dudas...

Cuando la hora conspire
y a tu lado respire
esa pasión que te busca...

Cuando los besos que diste
a tus labios regresen
y les intuyas la ruta...

Cuando ya nada esperes
y silentes se queden
las razones que apuran...

Cruzaré, para entonces,
tu río de olvido,
tu estío y tus nortes.

Y asomaré, cual rocío,
en la luz que transpires,
amortajando la noche.

G.S.A.
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