A la ida, o a la vuelta,
cuando todo de su giro,
abriremos nuestra frente
a la luz de lo vivido.
 
A un lado la tristeza;
en otro, el desafío;
y en medio de ese pecho,
todo un llanto como río.
 
No te pierdas, vida mía,
no te pierdas en la noche,
que asoma ya el día
y la luna no responde.
 
A la ida, o a la vuelta,
con el tiempo ya cumplido,
cumpliremos la promesa
de salvarnos del olvido.
 
A la luz de la grandeza
todo tiene su sentido;
lo que ayer fue tu pena,
mañana será tu brío.
 
No hagas aún tus cuentas,
que nos queda más camino.
Nunca sumes lo que resta,
ni restes lo conseguido.
 
A la ida, o a la vuelta,
cuando tu amor sea mío,
abriremos esa puerta
que tenemos por destino.
 
A la luz que ya nos llega,
todo late siempre unido.
 
G.S.A.
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