La noche esta de turno;
Cayó lentamente,  despachando
al día;  a su retiro en el desierto del pasado.
La custodia;  los astros nocturnos,
con sus centellas blancas,
que dan luz al espacio melancólico;
Que se extiende en esta noche fría.
Sopla un aire atónito y tenue,
Subyugando  el cendal azabache,
de esta opacidad que empieza.
Noche que se escurre entre la sordidez,
Parecen; hablar sus lenguajes ocultos,
inquietando los temores, con los que se cubre.
Nos sorprende el silencio enigmático,
de horas sin sueño,  que desconciertan,
y nos deja a merced de la inconciencia.
 
 
 
 
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