La llamada perdida.
 
Una grabación perfecta para un ensayo,
una imagen de Dios, con alegría,
dándole color a los escenarios de Mayo,
diciéndote lo que el monje nunca te contaría.
 
Una vida perfecta no volvió a hablar,
simplemente recuerdos y una sensación tolerable,
 
provocada por cuentos después de cantar,
ese loco artista ahora está estable
y espera jamás volverse a espantar.
 
Siente que nada está mal al despertar,
nada lo hace sentir siempre culpable,
lo único que espera es oír y recordar.
 
 
 
Miguel Saavedra.
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