LA CAUTIVA
 
Manos prietas
arrugan su pollera.
La mirada turbia
escarba la hiedra.
 
Cabellos enmarañados
cubren su cabeza.
Sus pies lacerados
solo pisan la tierra.
 
Su voz queda prisionera
en el pecho disecado.
Camina a paso lento
con sus labios secos.
 
Su piel acartonada
habla de furiosos vientos.
Camina aletargada.
Ha perdido sus sueños.
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