La aguja cargada de pasiones
se hunde entre el blando tejido de tu ser
penetra, exhalas un quejido armonioso,
contraes la musculatura sutilmente.
 
El dolor escapa,
se libera la sustancia activa,
el excipiente que no basta devasta,
vaivén mutuo,
abres los ojos, me miras.
 
De pronto y sin previo aviso
ya estamos en otros mundos
donde a lo lejos
alguna grita y otro suspira. 
 
7500

Cargando comentarios...