Instintivamente
me adentraré en tus ojos:
Ojos que son termales
y jamás abrasivos.
Bajaré por tus cauces
y por toda torrentera
que me lleve a las cimas
de tu ombligo exquisito.
Para mi alma eres el oásis,
el lecho: El sitio de descanso
que no es apretujado...
Y tallaran mis dientes
los finos elementos
que te hacen ser frágil
y rosa sutilísima.
Cargando comentarios...