VI


 
Como golpea 

el agua 

en su estrepitosa

caída, 

así golpeaba 

el amor 

en mi corazón 

ávido de regar 

el valle de tu alma. 

-Hoy el cauce 

está sin caudal- 

las aguas 

se perdieron 

en el mar 

de la decepción. 



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