Tanto quehacer vuelve
enajenados  los sueños,
despacio se visten
sin alma
los cuerpos ofrecidos.
Viajan desde la amargura
los gestos dados a la comedia
tejiendo enredaderas
de fantasías
que vuelcan en la vida.
Alimentando  historias
clamores secos
desde la periferia fluye
por cada una de las venas
tasado el inventario.
Dentro el corazón
que solo guarda padecer
transporta la pena
aguda y sempiterna
del desprecio.
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