De tu acceso divino aprendí
Que es más grato vivir que esperar
Por ello vierto aquí
Las rusientes ganas de explorar
Con tu pelo enroscado a mi espalda
Golpeo una y otra vez sin cesar
A la estruendosa aldaba del alma
Que una luna más alta quiso tocar
Bendita ilusión de nosotros
Vistos desde la altura celeste
Haciéndonos calculados gestos
De la caricia más hiriente
Ahora que no estoy muerto,
Ahora, quiero llorar
Para saciar a mi cuerpo
De agostos sin mar
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