Gardenias
Y lloré una lágrima que se evaporó
fue un instante en la bruma
un lamento imperceptible
esfumándose entre
los suburbios
de esta ciudad frenética
en la que la aflicción
expiró en mi regazo
y elegí no claudicar
enfocar mi vista en las gardenias
de un jardín antiguo
y que la suavidad de su aroma
perfumen mi piel
a punto de sucumbir
en un último aliento esperanzador.
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