No recuerdo el primer otoño de mi existencia más recuerdo el primero en que tú llegaste.
Salir de la escuela escuchando la radio con los coches pitando tras de mí, huyendo de posibles atropellamientos, buscando un lugar de luz, ahogando con la música los gritos de mi madre, esperando que la tristeza no me pegue tan duro esta vez.
Y en otras vidas quizá nunca te hallé, en el fondo de mi mente, mi alma se conmovió desde el primer instante en que me hallaste.
Y como soy yo, hui a la primera. El instinto me dijo que no debía seguir. Creo que fue en agosto, quizá en septiembre, la maldita página en que te conocí no me deja saber, mi memoria falló justo contigo, solo contigo y solo sé que me perdí en ese instante, me perdí en ti.
El primer motivo, tus ojos, tan cercanos a lo que una vez odie. Si en un principio los amé, los recuerdos a mí volvieron y me enseñaron a temer lo que podría ser. Y la suavidad de tus manos deslizándose en una canción, palabras que van y vienen, sueños que plasmé incoherentes y junto a ti me quedé, ya no me podía ir.
¿y qué hiciste de mí?
La chica rota y fría, con matices de gris que a nadie encantan, mi concentración que  viene y va, los problemas que me asfixian perdiendo su lugar…
¿y qué hiciste de mi?
Estoy casi sonriente, me veo frente al espejo, no me reconozco, en alguna parte queda lo que fue de mí… zapatos rotos, caídas sangrantes y heridas mortales, eternas, no tanto, se desvanecieron…
Y si ahora soy una devota más, poco me importa lo que dirán los demás, puedo mirar al sol y sonreír de verdad, si esto es una fracción de vivir puedo irme en paz.
Irme… puedo irme y no mirar atrás, ¿sabes lo importante? Tú me haces desear no solo existir, sino quedarme. Por las sonrisas posibles, por las aventuras, por las tristezas que pierden su piel desgarradora cuando estás por un instante, porque ser yo es fácil, y ser yo parece correcto después de mucho tiempo. Una llamada a casa.
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Entre los ruidos y el humo de la ciudad hallo tu paz, refrescante mientras mi mundo se estabiliza y escapo de la fatalidad, porque mi vida es como un circo, con luces, un espectáculo diario y desgarradoras voces de antaño acorralando mi espacio… más pequeño… los colores fluctuando en este tiempo, un momento, todos a veces están gritando, gritando tan fuerte que me hacen daño! Y puedo escuchar tu silencio, tu promesa tardía. Me siento a salvo.
¿y qué hiciste de mi?
Estos matices aún son grises pero brillan con su propia luz. Una de las oportunidades de ser mejor, el comienzo. Una decisión que me dice haré lo correcto.
Soy de esas que ríen por la suavidad del sol y llora por la alegría de un nacimiento y hago un poema de una estación, soy una escritora de sueños y novelas de ficción, la autora de la historia de mi vida en donde tú tienes un rol principal.
Seamos cursis mientras haya amor, no me avergüenza cambiar, espero poder confesar mi amor con la fuerza necesaria, tanto tiempo como sea posible, con el cariño necesario para consolarte…
Este es uno de los primeros y ojalá muchos años junto a ti que transcurrirán, ninguna medida de tiempo exacta para abarcar el amor, lo mucho que espero en ti quedar, marcaste mi alma desde la primer instancia, eres todo lo que queda y hay. 
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