Prologo:
No soy escritora, pero definitivamente amo escribir, tengo diarios los cuales lleno día a día, hoja tras hoja, pero no me dedico a esto, así que no prometo que este libro esté perfectamente redactado, ni que no me vaya a ir por las ramas, pero haré mi mayor esfuerzo porque sea entendible.
Decidí escribir el camino que estoy por recorrer hasta lograr mi mudanza. Pero lo voy a escribir muy lento, día tras día, cada vez que consiga información nueva la contaré, tal y como si éste fuera uno de mis diarios. Por lo que puede que este incluso 5 años o más escribiendo esto.
¿Y por qué comenzar ahora si sé que no me voy a mudar hasta que tenga como mínimo 24 años? Pues porque he decidido, finalmente, que Hawaii es donde quiero vivir, donde quiero que mi alma esté, donde quiero que mi vida sea.
Definitivamente tengo alma casi de viajante, prácticamente toda mi vida viví en la misma casa y me emociono cada vez que renovamos algo de ella, por vivir en un sitio “distinto”, pero sigue siendo el mismo por lo que no termino de convencerme, y cada vez que hago un viaje, por mas pequeño que sea, me pongo muy contenta y la paso genial. Por eso me di cuenta de que mi alma es nómade, o por lo menos que éste no es “mi” lugar para envejecer.
Gracias a determinada información, he decidido que quiero envejecer en Hawaii, pero quiero plasmar por escrito todos los movimientos que me lleven a donde quiero vivir el resto de mi vida. Por eso comienzo este libro hoy, porque desde hoy miro para adelante, desde hoy quiero cambiar mi vida y ser felíz.
Espero que mi experiencia les sirva para darse cuenta de que realmente todo es posible.
El Comienzo:
Yo no soy mucho de playas, ni del calor, siempre me gustó el frío y la nieve. En mis veranos anteriores iba a la playa una o dos veces en los tres meses de vacaciones, no es que las veces que fui no me divertí, la pasé genial, solo que en el lugar donde vivo las playas no son las más lindas, tienen muchísima contaminación y todavía no tengo dinero para comprarme un auto y viajar a los lugares con aguas verdes. A pesar de eso, tampoco me gusta el calor, te sentís pegajoso todo el tiempo y aunque tengas pocas prendas seguís derritiéndote. Pero así mismo los veranos que pasé de niña en casa de mis abuelos en Marindia tienen algo especial en mi memoria, olores y fotos que me hacen recordar esos momentos lindos tirada en la hamaca paraguaya, recorriendo los bosquecitos de la zona, o corriendo con mis primos en la playa. Me hacen sentir bien, sentir que esos momentos estaban bien, y que me gustaría revivirlos. Entonces no es que “odie” la playa, simplemente no voy, no es que “odie” el calor, simplemente necesito estar en el lugar correcto. Porque si me pongo a pensar, en Montevideo no nieva, los inviernos son muy fríos, pero los copos de nieve tan únicos no han llegado todavía. No al menos en los 19 años que he tenido de vida yo. Solo vi nieve dos veces, primero cuando tenía 10 años en Mendoza, y la segunda vez a los 15 en Bariloche. Me encantó porque a los ojos es algo maravilloso, y en especial para mi familia y para mí, algo único y escaso. Siempre pensaba que el verano no me gustaba y en cambio amaba el invierno cuando esto no es así, en Uruguay hay playas preciosas, pero como quedan lejos yo no las veo seguido, y antes comparaba “las playas contaminadas que veo a diario” con “la asombrosa nieve que he visto muy pocas veces”. Hoy en día, si me pongo a reflexionar todas las estaciones y climas son preciosos, puede que algunos sean más interesantes que otros dependiendo de qué lugar del mundo me encuentre, pero siempre me han gustado todos y me costó comprender eso.
Desde que tengo memoria quiero mudarme de Uruguay, nací y me crié en Montevideo, pero siempre me quise ir. Tengo muchas razones, aquí la ciudad mucho no cambia, es lenta en avance. Son mis raíces, pero me parecen insulsas, todas las vidas por arriba son iguales a la que estoy teniendo yo, quiero conocer lugares y gente nueva, estar en un país que se hable otro idioma, darle a mi familia una vida distinta a la que tuve yo, porque en este lugar siento que lo único que cambia es la profesión. Ahora que soy mayor estoy convencida de que quiero irme, pero quiero irme de la mano de una de las mejores decisiones que tomé en mi vida…
Hace poco más de medio año se presentó frente a mí una realidad que no conocía, y gracias a ella me puse en búsqueda de muchos documentales e información con las cuales me convencí completamente y me volví vegana. De lo único que me arrepiento, es de no haberme enterado de la crueldad y los problemas ecológicos y saludables antes, en fin, de no haberme vuelto vegana antes en mi vida.
Desde que tengo 14 años he buscado a qué país me gustaría mudarme. Me encanta Australia, Inglaterra, Nueva Zelanda, Estados Unidos… pero recuerdo que cuando fui a Bariloche pasamos por un pueblito llamado Villa la Angostura y me enamoré completamente del lugar, es un paraíso, y en ese momento yo estaba segura de que quería nieve en mi vida soñada, entonces era el lugar perfecto. Y no me miren mal, lo sigue siendo, pero a los 15 años comía carne, y actualmente en mi futuro perfecto comería mayoritariamente frutas, y vivir a frutas en la nieve no es la mejor decisión que alguien pueda tomar. De todas formas hasta hace poco seguía siento una opción abierta, puesto a que al resto de los países es muy difícil mudarse desde Uruguay según lo que tengo entendido, pero a Argentina no porque no se necesita una visa ni pasaporte. Pero algo pasó… hace unos meses me crucé con unos videos en YouTube sobre Hawaii, y fue algo tan raro. La cantidad de frutas, las playas, las cascadas, esos videos eran espectaculares. Pero claro, ya tenía 18 años, no podía creerme que iba a ser fácil mudarme a Estados Unidos, o incluso posible. Decidí buscar videos e información sobre cuanto costaba y cuáles eran las contras del lugar. Le conté a mi madre que es un lugar hermoso para vivir y simplemente se rió. Ver que es un lugar carísimo y que es muy difícil encontrar un piso para quedarse simplemente me desanimó.
¿Por qué tiene que haber algo imposible? Obviamente si quiero mudarme ya mismo, no voy a poder. Pero ¿Por qué negarme una vida que me gustaría tener más que la que estoy viviendo ahora? Hoy es 27 de diciembre del 2017, hace 3 días tengo 19 años y el año que viene empiezo a estudiar ecología. Estoy hablando de 4 o 5 años para terminar mi carrera y un año más para tener ahorros y conseguir un trabajo en una de las islas. ¿Lo lograré?
12-2017:
Tengo mi visa, el problema es que hoy en día si voy a Estados Unidos tendría que volver cada 3 meses para renovarla, ¿y quién tiene tanto dinero? Una de las opciones viables es tener una visa por trabajo, pero voy a estudiar ecología por lo que quiero un trabajo relacionado con lo que me gusta hacer, cuidar el medio ambiente.
El anecdotario del escribano - Cuento 2oksoy muy consentidaNo soy escritora, pero definitivamente amo escribir, tengo diarios los cuales lleno día a día, hoja tras hoja, pero no me dedico a esto, así que no prometo que este libro esté perfectamente redactado, ni que no me vaya a ir por las ramas, pero haré mi mayor esfuerzo porque sea entendible.
Decidí escribir el camino que estoy por recorrer hasta lograr mi mudanza. Pero lo voy a escribir muy lento, día tras día, cada vez que consiga información nueva la contaré, tal y como si éste fuera uno de mis diarios. Por lo que puede que este incluso 5 años o más escribiendo esto.
¿Y por qué comenzar ahora si sé que no me voy a mudar hasta que tenga como mínimo 24 años? Pues porque he decidido, finalmente, que Hawaii es donde quiero vivir, donde quiero que mi alma esté, donde quiero que mi vida sea.
Definitivamente tengo alma casi de viajante, prácticamente toda mi vida viví en la misma casa y me emociono cada vez que renovamos algo de ella, por vivir en un sitio “distinto”, pero sigue siendo el mismo por lo que no termino de convencerme, y cada vez que hago un viaje, por mas pequeño que sea, me pongo muy contenta y la paso genial. Por eso me di cuenta de que mi alma es nómade, o por lo menos que éste no es “mi” lugar para envejecer.
Gracias a determinada información, he decidido que quiero envejecer en Hawaii, pero quiero plasmar por escrito todos los movimientos que me lleven a donde quiero vivir el resto de mi vida. Por eso comienzo este libro hoy, porque desde hoy miro para adelante, desde hoy quiero cambiar mi vida y ser felíz.
Espero que mi experiencia les sirva para darse cuenta de que realmente todo es posible.
El Comienzo:
Yo no soy mucho de playas, ni del calor, siempre me gustó el frío y la nieve. En mis veranos anteriores iba a la playa una o dos veces en los tres meses de vacaciones, no es que las veces que fui no me divertí, la pasé genial, solo que en el lugar donde vivo las playas no son las más lindas, tienen muchísima contaminación y todavía no tengo dinero para comprarme un auto y viajar a los lugares con aguas verdes. A pesar de eso, tampoco me gusta el calor, te sentís pegajoso todo el tiempo y aunque tengas pocas prendas seguís derritiéndote. Pero así mismo los veranos que pasé de niña en casa de mis abuelos en Marindia tienen algo especial en mi memoria, olores y fotos que me hacen recordar esos momentos lindos tirada en la hamaca paraguaya, recorriendo los bosquecitos de la zona, o corriendo con mis primos en la playa. Me hacen sentir bien, sentir que esos momentos estaban bien, y que me gustaría revivirlos. Entonces no es que “odie” la playa, simplemente no voy, no es que “odie” el calor, simplemente necesito estar en el lugar correcto. Porque si me pongo a pensar, en Montevideo no nieva, los inviernos son muy fríos, pero los copos de nieve tan únicos no han llegado todavía. No al menos en los 19 años que he tenido de vida yo. Solo vi nieve dos veces, primero cuando tenía 10 años en Mendoza, y la segunda vez a los 15 en Bariloche. Me encantó porque a los ojos es algo maravilloso, y en especial para mi familia y para mí, algo único y escaso. Siempre pensaba que el verano no me gustaba y en cambio amaba el invierno cuando esto no es así, en Uruguay hay playas preciosas, pero como quedan lejos yo no las veo seguido, y antes comparaba “las playas contaminadas que veo a diario” con “la asombrosa nieve que he visto muy pocas veces”. Hoy en día, si me pongo a reflexionar todas las estaciones y climas son preciosos, puede que algunos sean más interesantes que otros dependiendo de qué lugar del mundo me encuentre, pero siempre me han gustado todos y me costó comprender eso.
Desde que tengo memoria quiero mudarme de Uruguay, nací y me crié en Montevideo, pero siempre me quise ir. Tengo muchas razones, aquí la ciudad mucho no cambia, es lenta en avance. Son mis raíces, pero me parecen insulsas, todas las vidas por arriba son iguales a la que estoy teniendo yo, quiero conocer lugares y gente nueva, estar en un país que se hable otro idioma, darle a mi familia una vida distinta a la que tuve yo, porque en este lugar siento que lo único que cambia es la profesión. Ahora que soy mayor estoy convencida de que quiero irme, pero quiero irme de la mano de una de las mejores decisiones que tomé en mi vida…
Hace poco más de medio año se presentó frente a mí una realidad que no conocía, y gracias a ella me puse en búsqueda de muchos documentales e información con las cuales me convencí completamente y me volví vegana. De lo único que me arrepiento, es de no haberme enterado de la crueldad y los problemas ecológicos y saludables antes, en fin, de no haberme vuelto vegana antes en mi vida.
Desde que tengo 14 años he buscado a qué país me gustaría mudarme. Me encanta Australia, Inglaterra, Nueva Zelanda, Estados Unidos… pero recuerdo que cuando fui a Bariloche pasamos por un pueblito llamado Villa la Angostura y me enamoré completamente del lugar, es un paraíso, y en ese momento yo estaba segura de que quería nieve en mi vida soñada, entonces era el lugar perfecto. Y no me miren mal, lo sigue siendo, pero a los 15 años comía carne, y actualmente en mi futuro perfecto comería mayoritariamente frutas, y vivir a frutas en la nieve no es la mejor decisión que alguien pueda tomar. De todas formas hasta hace poco seguía siento una opción abierta, puesto a que al resto de los países es muy difícil mudarse desde Uruguay según lo que tengo entendido, pero a Argentina no porque no se necesita una visa ni pasaporte. Pero algo pasó… hace unos meses me crucé con unos videos en YouTube sobre Hawaii, y fue algo tan raro. La cantidad de frutas, las playas, las cascadas, esos videos eran espectaculares. Pero claro, ya tenía 18 años, no podía creerme que iba a ser fácil mudarme a Estados Unidos, o incluso posible. Decidí buscar videos e información sobre cuanto costaba y cuáles eran las contras del lugar. Le conté a mi madre que es un lugar hermoso para vivir y simplemente se rió. Ver que es un lugar carísimo y que es muy difícil encontrar un piso para quedarse simplemente me desanimó.
¿Por qué tiene que haber algo imposible? Obviamente si quiero mudarme ya mismo, no voy a poder. Pero ¿Por qué negarme una vida que me gustaría tener más que la que estoy viviendo ahora? Hoy es 27 de diciembre del 2017, hace 3 días tengo 19 años y el año que viene empiezo a estudiar ecología. Estoy hablando de 4 o 5 años para terminar mi carrera y un año más para tener ahorros y conseguir un trabajo en una de las islas. ¿Lo lograré?
12-2017:
Tengo mi visa, el problema es que hoy en día si voy a Estados Unidos tendría que volver cada 3 meses para renovarla, ¿y quién tiene tanto dinero? Una de las opciones viables es tener una visa por trabajo, pero voy a estudiar ecología por lo que quiero un trabajo relacionado con lo que me gusta hacer, cuidar el medio ambiente.
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