Quizás todo fue real, porque en las noche juro que acaricio mi pelo pensando que eres tú, mintiendome a mi misma. Me esmero en creer que hice lo mejor -dentro de lo podía hacer-, pero al despertar me odio, por convertirme cada día en lo que me hiere. Siento que la vida me da miles de oportunidades para ponerme en otros zapatos, pero cuando se trata de alguien que me hirió a mi, trato tanto de no hacer daño e igual sucede. Pero fuera de ocultarlo que realmente pasó, la persona que me hirió a mi no hizo ni un leve movimiento para cerrar la herida. Y sigue, sigue apuñalandome con letras la espalda, mientras me susurra en el oído las cosas lindas que me estremen.
120

Cargando comentarios...