¿Entonces, aquí estamos de nuevo?
Parapetados y empapados debajo de un pequeño espacio.
¡Voluntarioso destino!
Nuestros ojos brillan tímidos y apenados.
Entonces aquí estamos de nuevo como la primera vez. Pero esta vez la humedad de la lluvia perfuma nuestro inpredecible encuentro.
Nuestras miradas sollozan de gusto, con una ilusión tan candorosa y pura como la de hace muchos años.
Me pregunto si recuerdas aquella primera vez que nos vimos, ese día en que lo intangible de un suspiro lo tomamos con nuestros labios.
Como la primera vez, nuestras pálidas manos intentan tomarse pero la desgracia de la incertidumbre las detiene.
Recuerdas cuando yo quería entrar a tu infinito mundo de suaves caricias y tú querías aventurarte conmigo al inescrutable mundo de mis locuras.
La lluvia de poco se ha de ir.
¡Espera no te vayas!
Sabes que debes quedarte.
Deja que la lluvia huya, no vayas detrás de ella.
Entonces aquí estamos de nuevo como la primera vez.
Sé que sientes los mismos nervios de aquel primer encuentro, de la misma manera que yo los siento ahora; mi silencio te lo grita.
Te veo igual que aquella vez que te besé frente a tu portal. El eco de tu infantil imagen se presenta como una melodía.
¡Espera! Sé que también quieres saber de mi historia.
Aquí estamos como la primera vez. ¿Lo recuerdas?
Me he perdido pero jamás de ti me he olvidado.
¡Voluntarioso destino!
Nuestros ojos brillan tímidos y apenados.
Entonces aquí estamos de nuevo como la primera vez. Pero esta vez la humedad de la lluvia perfuma nuestro inpredecible encuentro.
Nuestras miradas sollozan de gusto, con una ilusión tan candorosa y pura como la de hace muchos años.
Me pregunto si recuerdas aquella primera vez que nos vimos, ese día en que lo intangible de un suspiro lo tomamos con nuestros labios.
Como la primera vez, nuestras pálidas manos intentan tomarse pero la desgracia de la incertidumbre las detiene.
Recuerdas cuando yo quería entrar a tu infinito mundo de suaves caricias y tú querías aventurarte conmigo al inescrutable mundo de mis locuras.
La lluvia de poco se ha de ir.
¡Espera no te vayas!
Sabes que debes quedarte.
Deja que la lluvia huya, no vayas detrás de ella.
Entonces aquí estamos de nuevo como la primera vez.
Sé que sientes los mismos nervios de aquel primer encuentro, de la misma manera que yo los siento ahora; mi silencio te lo grita.
Te veo igual que aquella vez que te besé frente a tu portal. El eco de tu infantil imagen se presenta como una melodía.
¡Espera! Sé que también quieres saber de mi historia.
Aquí estamos como la primera vez. ¿Lo recuerdas?
Me he perdido pero jamás de ti me he olvidado.
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