Entierros
Lo difícil de los entierros no es la mecánica o el ritual, ni la forma en que padecemos la pérdida.
Lo verdaderamente difícil de los adioses definitivos, es la imposibilidad de rompernos y separar en nosotros lo que llevamos de quiénes enterramos.
Esta dificultad reside en la particular cualidad de mutar continuamente en otras presencias, en cambiar nuestras máscaras, por la señalización persistente de los demás. Si así no fuera, si fuésemos infranqueablemente iguales, a pesar del acoso de los otros, nos pareceríamos a las rocas, y ninguna de estas interrogaciones conmoverían nuestros universos particulares. Ninguna respuesta sería requerida por nadie, porque todos seríamos la misma sustancia, repetida hasta el infinito.
Pero somos Hombres, somos cambiantes, autorreproducibles, inexorables creativos de nosotros mismos.
Y cuando enterramos, perdemos un pedazo de lo que somos. Cuando enterramos, nos asfixiamos con nuestras propias paladas de tierra. Cuando enterramos, volvemos de algún modo, a nacer y a morir, repetidamente
GAF (1995)
ADIÓSPALABRAS ESPONTÁNEASEL DIOS DE ADENTROSUEÑOS DE ÁGUILASbritneycomo debe sertips para cancionesLo difícil de los entierros no es la mecánica o el ritual, ni la forma en que padecemos la pérdida.
Lo verdaderamente difícil de los adioses definitivos, es la imposibilidad de rompernos y separar en nosotros lo que llevamos de quiénes enterramos.
Esta dificultad reside en la particular cualidad de mutar continuamente en otras presencias, en cambiar nuestras máscaras, por la señalización persistente de los demás. Si así no fuera, si fuésemos infranqueablemente iguales, a pesar del acoso de los otros, nos pareceríamos a las rocas, y ninguna de estas interrogaciones conmoverían nuestros universos particulares. Ninguna respuesta sería requerida por nadie, porque todos seríamos la misma sustancia, repetida hasta el infinito.
Pero somos Hombres, somos cambiantes, autorreproducibles, inexorables creativos de nosotros mismos.
Y cuando enterramos, perdemos un pedazo de lo que somos. Cuando enterramos, nos asfixiamos con nuestras propias paladas de tierra. Cuando enterramos, volvemos de algún modo, a nacer y a morir, repetidamente
GAF (1995)
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