Mis pasos deslizan por el camino de piedra,
no llevo carga, la soledad es ligera;
la bruma me viste sutil de humedad,
con el silencio de aliado y la melancolía tan cierta.
Al final, en la roca, reconozco mi ausencia.
La mar esta calma, me contagia e impregna...
Tal caricia de  belleza, provoca mil  sensaciones y el alma llena,
en un suspiro recojo la brisa. ¡Estando tan cerca!...
No eres cierta soledad, la mar, sí; mi fiel compañera.
6030

Cargando comentarios...