En el lejano cofre de mi existencia.
En el lejano cofre de mi existencia,
en el arcón que guarda tanto vivido,
hubo una vez un rincón que la experiencia
ocultó al recuerdo, disfrazó de olvido.
Ahora, mi amor, gracias al velo del tiempo
y los trabajos, encontró al amigo bondadoso.
Le conocí, sentí su amor, recobré al esposo.
Y hoy somos dos en uno, dos universos.
Me lleno de su amor; de mí él se llena.
Le amo como quien es, aunque esté lejos.
Vivo esperando en él; en mí él espera.
Una esperanza en pos del mejor sueño.
Y el día está llegando; llegando está ya el día,
en que veré en sus ojos bellos mis ansias todas;
estallará la vida en todas, todas las horas,
rebosando gozo de amor, brillando de alegría.
Y viviremos juntos, por fin, los dos esposos,
como debió haber sido desde hace tanto tiempo.
(¿Estás oyendo, amor? Nos han llamado.)
¡Llama a la puerta, Amor, que estoy abriendo!
Tesamparo.
en el arcón que guarda tanto vivido,
hubo una vez un rincón que la experiencia
ocultó al recuerdo, disfrazó de olvido.
Ahora, mi amor, gracias al velo del tiempo
y los trabajos, encontró al amigo bondadoso.
Le conocí, sentí su amor, recobré al esposo.
Y hoy somos dos en uno, dos universos.
Me lleno de su amor; de mí él se llena.
Le amo como quien es, aunque esté lejos.
Vivo esperando en él; en mí él espera.
Una esperanza en pos del mejor sueño.
Y el día está llegando; llegando está ya el día,
en que veré en sus ojos bellos mis ansias todas;
estallará la vida en todas, todas las horas,
rebosando gozo de amor, brillando de alegría.
Y viviremos juntos, por fin, los dos esposos,
como debió haber sido desde hace tanto tiempo.
(¿Estás oyendo, amor? Nos han llamado.)
¡Llama a la puerta, Amor, que estoy abriendo!
Tesamparo.
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