EN EL CREPUSCULO
Hubo un dia, donde espere el crepusculo y camine en calma y sin prisa, te pense sin extrañarte por que las horas sin ti ya no me pesan, y el tiempo ya no me es urgente, los dias me son apacibles, suelo sentarme en el borde del rio al pie de la montaña ha escuchar el agua caer de la cascada, miro los condores planear sin esfuerzo, empujados por el viento de septiembre, es todo lo que pretendo, es lo que necesito, encontrarme conmigo mismo, persiguiendo la plenitud espiritual. Dejarte ir fue una decision acertada, tal vez la mejor, la monotonia de la coexistencia fue el cebo de nuestra decadencia, hablarnos era solo fingirnos atencion y justificar estar bajo un mismo techo, mostrarnos como la pareja perfecta ante los demas era un verdadero acto de hipocresia y aferrarnos obstinadamente a una ilusion efimera nos hubiera hecho mucho daño, y creeme, no te guardo rencor, pero tampoco te conservo cariño, y no lo digo por despecho, es que soltarnos nos hace bien y todo es mas llevadero, la distancia sera nuestra mejor opcion y si nos cruzamos no te negare el saludo y tal vez hasta te de un abrazo, si al fin y al cabo solo fuimos amantes formales, temporarios y hoy ya somos pasado. De tus recuerdo me desprendi, deseche todo a la basura, queme las cartas y las fotos y el sweters que me regalaste lo permute en la feria por una botella de un buen vino tinto, limpie la casa, cambie las cortinas y pinte las paredes de ese color que no te gustaba, asi paso mis jornadas escribiendote esta carta, en el crepusculo de cada amanecer, esta carta que aun no termino pero un dia te enviare. Relatos breves Juan Sosa
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