Esa ambición metafísica de encontrar el verso perdido
El poema  es una exigencia eterna incrustada en la piedra de lo sublime, atravesada por una gramática de la seducción. Ejerce su poder  y su capricho creador, en la cumbre mas alta del espíritu, ahí  entre el cielo y al tierra, reino y señorío, donde se dan cita los poetas.
 El fondo blanco de un papel con sus  márgenes y sus líneas convoca al  ímpetu furioso de un trance creador, dulce  resplandor que viste de virtud  una pluma. Ayudados en  la letra, prosperado en la tinta,  brazas encendidas en un lugar sagrado, loas qué hacen de un plebeyo, poeta y de una musa una reina.
Divino aliento, Frescos halagos.
El verso peregrino errante,
en el crisol de los oficios
busca de la pluma el temple
7930

Cargando comentarios...