Mente maestra: ¡Mente, mente impresionante! ¡Vete, vete ya, insolente! No entres así a mi presente.

Boca callada: ¡Boca, boca de cosecha! ¡Loca, loca estás arrecha! Loca boca, me desechas…

Son tus lentes: ¡Son tus ojos los rasgados, son ligeros y apagados, son viciosos al mirarlos!

¡Impresionante! Vente, vente a mi presente; entra, entra así a mi mente, que me tienes de insolente.

¡Oh, tus lentes! Que me encanta verte en ellos, que me gusta su reflejo, más cuando me están siguiendo.

Tú cabello, tu vestido y tú apariencia, que te vistes con el arte formando una sola esencia.

¡Inteligencia! No puede faltar en ella; es algo que sobresale, es algo que siempre vale.

En la belleza pones pautas, sin problemas las abarcas; egocentría con desdén, ostentosa en el saber, con razón justificada.

El uno y más, más tú no te autoproclamas; no alzas la voz, ni la atención llamas; sabia en el silencio, la sabiduría te aclama.

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