Junio 17 de 2019  
    
 
  Con su piel ya quebrantada ,con   
  joroba que en su tronco quedó y
  sus ramas vacías, el árbol al otoño 
  preguntó:   
  ¿Porqué a sus hojas se las había   
  llevado cuando una brisa cruelmente
  lo ayudó??   
  El otoño...¡No le respondió.! ,se 
  dio media vuelta y luego se marchó.   
  El árbol, más avergonzado que
  nunca al invierno esperó.
  Y casi como suplicando a el le
  preguntó:   
  ¿Porqué sus ramas estaban vacías   
  de emoción?..   
  Si hasta los pájaros lo insultaban,   
  por lo feo que quedó. 
  El invierno lo sopló fuerte  y el aire
  más frío que nunca ,casi lo desplomó
  quedando en la tristeza , sin  esperanza
  y en su alma ,solo dolor. 
  Ya casi en pedazos ,con botas de musgos
  sus raíces vistió.
  Y así ,el árbol se desplazaba de a poquito
  asomando a cada paso una ramita para
  mirar al sol. 
  Y por esos caminos  a otros árboles 
  preguntó :
  Si,   ¿cuál  sería el remedio  para que el
  recupere su fuerza y  su vigor?,  pero 
  todos lo ignoraban ,¡nadie  le respondió!! 
  Pasó por el verano...¡Pero sus puertas 
  le cerró..!,porque no tenía flores, ni 
  frutos de estación, ni hojas, ni colores 
  para ofrecer en ese casting donde era su 
  presentación. 
  Así ,aturdido por tanta humillación , al 
  árbol ya vencido la fría noche lo  encontró.
  Y siluetas de todas partes  buscaban sus
  leños para la hoguera  que en el camino se
  levantó. 
  ¡Y fue ahí, en esa desesperación cuando 
   con su rama  al cielo miró  y a Dios le 
  pedía el sueño ..¡El  sueño que ÉL le 
  devolviera  todo su esplendor.!  
  Y Dios le mandó la lluvia. 
  Dios le mandó el sol. 
  Dios le mandó los colores.
  Dios le mandó los  perfumes que perdió.  
  Y fue que de repente , muy adentro  de
  su razgada piel , la sabia corría  como
  río haciendo latir  su  corazón. 
  Más luego, una mañana, el sueño se
  cumplió, extendió el con orgullo sus
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  ramas ,donde brillaban las bellas flores 
  acariciando sus gajos con amor, mientras
  los  jugosos frutos le brindaban su dulce 
  sabor.  
  Sus hojas se vistieron de verde esmeralda 
  para esperar el sol. 
  Las nubes  sonrieron  al árbol que estaba 
  radiante de emoción . 
  Los pájaros se disculparon y entre  sus
  ramas entonaron una bella canción. 
  El otoño le hizo un guiño. 
  El invierno lo respetó.
  El verano le abrió sus puertas .
  La primavera lo adoptó. 
  Y bajo la sombra frondosa del gran
  campeón ,se divierten hoy aquellos
  seres que un día lo ignoraron sin 
  compación.
  El árbol ya erguido, al cielo miró y
  con sus ramas coloridas en el perfume
  de sus flores  EL SUEÑO cumplido
  a Dios agradeció... 
                                  Raquel          
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