El cielo encapotado empezó a rumiar, la tormenta se acercaba, gigantescas olas golpeaban  la mar, se elevavaban hasta su punto más álgido luchando cómo guerreras para romper y caer con todas sus fuerzas  llevándose por delante todo lo que encontraban a su alrededor dejando su huella en una espuma blanca, pues era su momento para manifestarse, la tempestad había llegado, el viento comenzó a soplar, las olas enfurecian más y más, aspas de molinos se formaron en la densa espuma tras el romper de las olas, se despertó un gran remolino, el mar estaba en su estado puro como un corazón indomable a los ojos de su creador. No dejaba de repetir que  era su momento, el gran guerrero emergía del agua, espuma y arena mezcladas girando velozmente y elevándose al son de las olas. El peligro era inminente, la tempestad estaba desatada y dominaba pero se olvidaba  de que su momento acabaría cuando menos lo esperara , el sol saldría, la lluvia se agotaria, el viento                    decaeria...pues la calma acechaba de nuevo su regreso, el cielo despejaba sus nubes negras para dar paso a la claridad del sol que transformaban sus nubes en montaňas blancas, las olas volvían a su cauce y el gran guerrero quedaba sucumbido bajo el mar y susurraba "sé que reinais en este universo pero no olvidéis que yo también tengo belleza aunque mi corazón sea indomable, merezco mi reconocimiento, mi lugar y siempre volveré.
2000

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