Y así pasan los días,
con la emoción del desencuentro pegado a los oídos,
segundero mortal, de agujas tus brazos
me punzan en el ombligo, en las arterias y el desespero.
 
Es errado morir sin sufrir, aunque hayas sufrido bastante,
debes, apenas reir, sentir la estocada en la garganta,
para luego contar historias tan líquidas como una lágrima,
inmortal es el encuentro con las letras desesperadas,
amigo por siempre del dolor, mientras este... te mata.
 
Frank DRA 
 
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