A la hora del último estertor del día
con las piernas cansadas y doloridas
llego jadeando de cansancio y rutina...
A mi entorno... A lo mío, tristemente mío
Confieso, si quieres oírme.
Que ya no tengo salida, he decidido suicidarme
De la peor manera: seguir viviendo así,
alejada de la alegría, del amor, de la ilusión.
He agotado la última y recóndita esperanza
de salir del pozo, de echar a rodar una lágrima.
Todo ha terminado...
el mundo continúa su diario trajín
Y yo, no sobreviviré a esta despedida.
Adiós...a los que algún día  hablé.
A aquellos. que me dieron algo de sí.
A los que me negaron todo.
A todos ellos...adiós
                                              CIELOCORRENTINO.
 
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