DUODÉCIMO
DUODÉCIMO
¨Las curvas de tus caderas son como collares, obra de las manos de un orfebre¨ Cantares 7.2
Cuando mis ojos irrumpieron en ti
audaces desnudaron la muerte de tu espalda
dejabas entrever tus formas generosas
tu moldeado convexo y en vísperas tus nalgas.
Despertaste flamencos de sexuales albores
mi boca en ese mar logró tornarse barca
fue profanar el rayo erotizar el trueno
y mi lengua palpaba tu canal de la mancha.
Encendiste en mi luna su filamento obsceno
obligaste a mi sol desenvainar su espada
góticos suspiros perplejos crepitaron
los pájaros trovaron odiseas en llamas.
Y esa porción de ti fue oráculo de dioses
tangente de arrecifes de incandescentes fábulas
excitación del ángel tentación sacrilegio
región donde el deseo se transmuda en proclama.
Y ese espacio prohibido de tu área restringida
fue guía de mis manos a tu cuenca dorada
erógenos albatros pecaron incendiados
acróbatas mis dedos yacieron entusiastas.
Princesa de mi vida ya no sé si podré
continuar sujetando estas tremendas ganas
puede ser que algún día evites reprimirte
y aceptes a mi ser liberando tus ansias.
(del libro Equinoccio XXV) para conocer más obras del autor visite: http://depoetayloco.blog.arnet.com.ar
¨Las curvas de tus caderas son como collares, obra de las manos de un orfebre¨ Cantares 7.2
Cuando mis ojos irrumpieron en ti
audaces desnudaron la muerte de tu espalda
dejabas entrever tus formas generosas
tu moldeado convexo y en vísperas tus nalgas.
Despertaste flamencos de sexuales albores
mi boca en ese mar logró tornarse barca
fue profanar el rayo erotizar el trueno
y mi lengua palpaba tu canal de la mancha.
Encendiste en mi luna su filamento obsceno
obligaste a mi sol desenvainar su espada
góticos suspiros perplejos crepitaron
los pájaros trovaron odiseas en llamas.
Y esa porción de ti fue oráculo de dioses
tangente de arrecifes de incandescentes fábulas
excitación del ángel tentación sacrilegio
región donde el deseo se transmuda en proclama.
Y ese espacio prohibido de tu área restringida
fue guía de mis manos a tu cuenca dorada
erógenos albatros pecaron incendiados
acróbatas mis dedos yacieron entusiastas.
Princesa de mi vida ya no sé si podré
continuar sujetando estas tremendas ganas
puede ser que algún día evites reprimirte
y aceptes a mi ser liberando tus ansias.
(del libro Equinoccio XXV) para conocer más obras del autor visite: http://depoetayloco.blog.arnet.com.ar
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