Devota
No creo en un dios tan propiamente como algunos,
pero desde que tú apareciste me he preguntado si en realidad debería empezar a ser devota.
Un respiro fresco, el perdón en el lastimero silencio.
Yo sé que no es fácil. Nunca lo será.
Siempre dije, no esperaría al principe azul. No creo en la magia para mí, en mi mente cree lo que para mí era un imposible, pero ahora sé que te describía a ti.
Un chico malo, un alma algo rota con el corazón de un niño, alguien más fuerte que yo, con valor y aún amor, alguien rebelde que pueda contenernos.
No tan perfecto ante el mundo pero todo perfección ante mis ojos.
Te ideé en mi mente, complicado y complejo, con un humor diferente y mucho misterio...
una mirada que paralizara mi corazón, y una que otra sonrisa que me robara el aliento.
Que me hallara en vez de yo buscarle, que me retuviera y aún así me dejara en libertad...
Te creí un sueño y a veces cuando hablamos, me parece que aún duermo.
Cierro muy fuerte los ojos, como si así pudiera retenerte más tiempo.
No creo en dios tan apropiadamente como algunos,
pero desde que te conocí me he planteado ser devota.
Mis cuentos lejanos, tu música latente como un tímido corazón.
Aún a la distancia tu guardas muy bien mi razón.
Y yo te di lo que tenía para dar, mi soledad, miedos y penas...
con el alma en un puño, imaginaba que te marcharías en cuanto pudieras, y esperé el final...
tú me abrazaste con tu sonrisa y dijiste "¿Qué más da? Te quiero más"
No hay un tú y yo. Vamos rápido, como coches de carreras acelerando, construyendo posibles victorias, imaginando que somos un nosotros, te confesaré, eres mi héroe.
En algún lugar existes, no puedo verte ni tocarte, ni aún escucharte más que en una canción. No lo sé todo de tí, pero tan lejano como estás, pasan los días y sigues aquí, no te rindes, insistes en que aún se puede ser feliz.
No tenemos la eternidad y nada salvo lo que soy puedo darte. Buscando paz, sin gritar, te daré las gracias por todo lo que me das.
Porque yo no creo en un dios apropiadamente como algunos,
pero desde que te conocí, me he planteado ser devota.
Porque si tú llegaste aún con todo lo que ideé, quizá los milagros existan.
Quizá pueda creer, quizá esté bien ser devota.
pero desde que tú apareciste me he preguntado si en realidad debería empezar a ser devota.
Un respiro fresco, el perdón en el lastimero silencio.
Yo sé que no es fácil. Nunca lo será.
Siempre dije, no esperaría al principe azul. No creo en la magia para mí, en mi mente cree lo que para mí era un imposible, pero ahora sé que te describía a ti.
Un chico malo, un alma algo rota con el corazón de un niño, alguien más fuerte que yo, con valor y aún amor, alguien rebelde que pueda contenernos.
No tan perfecto ante el mundo pero todo perfección ante mis ojos.
Te ideé en mi mente, complicado y complejo, con un humor diferente y mucho misterio...
una mirada que paralizara mi corazón, y una que otra sonrisa que me robara el aliento.
Que me hallara en vez de yo buscarle, que me retuviera y aún así me dejara en libertad...
Te creí un sueño y a veces cuando hablamos, me parece que aún duermo.
Cierro muy fuerte los ojos, como si así pudiera retenerte más tiempo.
No creo en dios tan apropiadamente como algunos,
pero desde que te conocí me he planteado ser devota.
Mis cuentos lejanos, tu música latente como un tímido corazón.
Aún a la distancia tu guardas muy bien mi razón.
Y yo te di lo que tenía para dar, mi soledad, miedos y penas...
con el alma en un puño, imaginaba que te marcharías en cuanto pudieras, y esperé el final...
tú me abrazaste con tu sonrisa y dijiste "¿Qué más da? Te quiero más"
No hay un tú y yo. Vamos rápido, como coches de carreras acelerando, construyendo posibles victorias, imaginando que somos un nosotros, te confesaré, eres mi héroe.
En algún lugar existes, no puedo verte ni tocarte, ni aún escucharte más que en una canción. No lo sé todo de tí, pero tan lejano como estás, pasan los días y sigues aquí, no te rindes, insistes en que aún se puede ser feliz.
No tenemos la eternidad y nada salvo lo que soy puedo darte. Buscando paz, sin gritar, te daré las gracias por todo lo que me das.
Porque yo no creo en un dios apropiadamente como algunos,
pero desde que te conocí, me he planteado ser devota.
Porque si tú llegaste aún con todo lo que ideé, quizá los milagros existan.
Quizá pueda creer, quizá esté bien ser devota.
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