El amor de mi vida, mi nota favorita, atrapado en un cristal roto.” Lo fui conociendo poco a poco y, para cuando llegó el invierno, ya nos amábamos como dos adolescentes. Incluso más que a mi primer amor; lo quería todo a su lado. Un día me dijo:
“Vístete de blanco y serás mi princesa. ¿Quieres casarte conmigo? Te lo juro, jamás dejaremos de ser tú y yo, el amor de mi vida”.
Y así fue: una boda de ensueño, un vestido blanco y un príncipe esperándome al final del altar. No olvido su sonrisa en ese día tan especial. Había lluvia y viento, pero él me abrazaba y mi corazón se llenaba. Solo pedía que aquello jamás llegara a su fin. Había tantas flores, luces que brillaban, tanta gente… pero solo estábamos tú y yo. Me dijiste:
“Te amo, eres bella y perfecta”.
Y yo me derretía. Si moría en ese instante, lo habría hecho feliz.
Quizás aquel instante de tanto amor dejó destellos que mi presente nunca volverá a tener. Hoy me siento estúpida por seguir pensándolo, por seguir anhelándolo como si nada hubiera muerto, aunque me dejaste sin explicación. Me pregunto cómo murió todo, si yo sigo suspirando y recordando como si fuera ayer. Tú eras el amor de mi vida, mi nota favorita. Sin ti, solo camino bajo la lluvia, buscando libros que revivan la magia que solo tú sabías darme.
Te veo en fotos y las lágrimas se derraman. Sé que eres feliz y eso me alegra, pero duele reconocer que soy solo un recuerdo lejano en tu corazón. Supiste olvidar las promesas, las noches, las veces que fui tuya. Ahora hay alguien más en mi lugar. Quizás ella te hace más feliz. Nosotros éramos caos: gritos, portazos, lágrimas… y tú siempre te ibas, dejándome en el suelo, vacía.
Quisiera desaparecer en un manto blanco donde no exista recuerdo alguno de ti, donde mis pensamientos se entierren como en una tumba. Siento que ya estuve allí antes, enterrando todo lo que fui contigo. Y ahora, amado mío, solo eres eso: un pasado lejano, un dolor en mi pecho.
Aunque aún no dejas de ser el amor de mi vida, sigo sentada, llorando por algo que se rompió. Por algo que ya no existe. Todo quedó atrapado en un cristal que cayó lentamente y se hizo trizas. Así siento que va esta parte de mi vida.
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