Corría Diciembre. . .
Brisas heladas, silvestres efluvios,
chapotearon dulcemente las paredes del alma
logrando esbozar,
alborozo original.
¿Por qué el amor emite tanta fuerza moral
en ésta época del año?
Certera, impecable, bendita sería
si amasara siempre,
cada segundo, día tras día.
Pero. . .
Un cardumen
de
abrazos llorones,
besos nublados
serpentinas mojadas,
pan y vino añejado
lo marginan sin piedad,
maltratando su autenticidad.
No es justo que existan
fingidas efusividades.
¡¡¡ Oh esquivo amor
Inmortalízate,
la faz de la tierra
se hunde en desamor!!!
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