CIUDAD ARAÑA
Renace el deseo, la sutil esperanza, en los sueños de concreto de esta ciudad araña, que se extiende, nos devora, nos escupe y nos revuelca; me mira, fría y agria, me ignora pero no me olvida, se alimenta de mí y me devuelve; le grito y no me escucha; parece que sonrío en la mueca fúnebre que me adorna, en mis brazos que me rodean, que alcanzan y desgarran, en mis manos heladas, en mis manos vacías, de carne del pasado, ciudad que me reclama y que me avienta, ciudad que no duerme, aunque lo aparenta, me mira y la miro, se extiende y la recibo, extensión y hastió, limite e inicio, sutil esperanza devorada.
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