Calma

Poesía

Déjame que te cante la canción de mi calma

no emocional y ecuánime y en perfecto equilibrio

apartado de Enebros que destilan sus sombras

en los lugares céntricos que perdieron su holgura

y destilan delirios en los cañaverales y densos atolónes...

He hallado mi Paz tras maniguas de fuego

y transitar opaco por exíguas corduras...

Celebraré que tengo la virtud de la roca,

la paciencia más pétrea que volviose milagro

al antes afligido que fui en todo transito

y lloviznas bermejas hacían erizarse

mi piel y mis solapas de pebetero roto

o vaso no aromático que cruzara una isla:

Herniado, como muchos me arrastré a lo celeste

de esos domos de encanto que encontrara contigo.

Fuíste el azúcar dulce para mi engreimiento

y la mano que me araba al tomar mis arados.

Fue la Palabra Amor más que fuego o ceniza

y resumí tus bordes en mis dedos apáticos.

Hormiguearon mis yemas tus pieles y mis dedos

despertaron a un mundo de precisas caricias

y celebré hallar en ti el agasajo

la flor que no creía al trepar entre vérmes

y lloviznó tu paz en mí y entré en tus florestas

para estar en plenitud de tu ardor y caía tu sigilo

haciendo Primaveras para recomponerme

y dejar lo imaginario en locos adoquines....

Y fuíste Sol excelso y muy magna gladiola

que quitó de mi mente todo contrasentido

de alma diseminada a los pies de tu tarde

brillando en tu fulgor de cielos amarillos.

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