Cálidas Manos
Su vientre
durante nueve lunas
con sus manos
tan cálidas
acarició.
Fue compartiendo
contigo su espacio
Eras un embrión
pequeñito.
Vos echabas raíces
Cada vez más frondosas.
Fuiste conociendo
sus más oscuros secretos .
Al nacer descubriste
Como bailaban entre sí
esas dos manos.
Los dedos, con devoción,
te los chupabas
.
Eras muy travieso
Reías al tirar cosas.
La gracia era escuchar el ruido.
Con tus manos
gritabas mala
mientras no
entendias porqué
no te subian a upa.
Aprendiste
Que no era una cuchara
Sino un lápiz.
Tus manos te enseñaron
con el lápiz
a dar color a las formas,
y las formas pasaron a ser
las primeras letras.
Tus manos fueron
creciendo.
Siendo cada vez
más fuertes y robustas.
Hoy, con ellas recorres
el cuerpo de tu amada.
Dan amor,
uniendo tus brazos,
dibujando un nido,
con que meces a tus hijos.
En un futuro,
mientras esperas
la llegada de tus nietos,
esas mismas manos,
ya arrugadas,
plantarán un árbol,
que todos los años
dará frutos.
Cuando el árbol
regale sombra,
en una tarde de siesta,
el viento traerá
a tu madre,
con sus cálidas manos
para acariciarte.
durante nueve lunas
con sus manos
tan cálidas
acarició.
Fue compartiendo
contigo su espacio
Eras un embrión
pequeñito.
Vos echabas raíces
Cada vez más frondosas.
Fuiste conociendo
sus más oscuros secretos .
Al nacer descubriste
Como bailaban entre sí
esas dos manos.
Los dedos, con devoción,
te los chupabas
.
Eras muy travieso
Reías al tirar cosas.
La gracia era escuchar el ruido.
Con tus manos
gritabas mala
mientras no
entendias porqué
no te subian a upa.
Aprendiste
Que no era una cuchara
Sino un lápiz.
Tus manos te enseñaron
con el lápiz
a dar color a las formas,
y las formas pasaron a ser
las primeras letras.
Tus manos fueron
creciendo.
Siendo cada vez
más fuertes y robustas.
Hoy, con ellas recorres
el cuerpo de tu amada.
Dan amor,
uniendo tus brazos,
dibujando un nido,
con que meces a tus hijos.
En un futuro,
mientras esperas
la llegada de tus nietos,
esas mismas manos,
ya arrugadas,
plantarán un árbol,
que todos los años
dará frutos.
Cuando el árbol
regale sombra,
en una tarde de siesta,
el viento traerá
a tu madre,
con sus cálidas manos
para acariciarte.
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