Me acerco al Café de noche
y bebo una taza amarga,
y mientras la tomo ,olvido
que se me pierde la calma.
Me acerco al Café de noche
y  siento que soy esclava,
de los callados delirios
de una botella que llama.
Me acerco al Café de noche
y quiero ocultar las alas,
pero me acosa el destino
y ya no quedan palabras.
Me acerco al Café de noche
y  busco entre los fantasmas,
los colores de una copa
donde se ahoga la nada.
 
 
 
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