Cae la cadena

al centro mismo

del abismo mío

y mi alma también cae

como piedra

resbaladiza y torpe

en sumiso albedrío.

En el medio de mis años

desciendo cenital a lo atrapado.

No hay portento

en el linóleo

desde donde me hundo

con mi todo....

sólo he hallado

polvoras de penas

y sitios desangrados

debajo de mis piernas.

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