Cada noche llego al mismo punto sin retorno.
Tú eres apático, casi psicótico y más lo soy yo por quedarme aquí, lo sé.
De todos los motivos para quedarme el infierno suena atractivo, marcharme parece el correcto sacrificio.
Pocas palabras bastarán contigo, mirarte a los ojos me sienta fatal.
Eres peor que el gato con botas haciendo ojitos.
Como un diamante en bruto, caótico, rebelde,
Eres un barco a la deriva y nada empezará donde no puede ser.
Cada noche llego al mismo punto sin retorno.
Porque cuando tengo un pie fuera, siempre algo me hace volver.
¿Qué olvidaré esta vez? Será cuestión de una despedida formal o una huida total?
Lo intento, pero eres dramático como las novelas que aborrezco,
Ocurrente como esas malas comedias que no hacen reír ni a un enfermo
Y rebelde como cualquier anarquista extranjero.
Me siento cada vez más loca y enferma, y quizá ni es cosa tuya pero contribuyes muy bien a la histeria
Si cerraras los ojos e hicieras una de las cosas que sueles imaginar.
Cada noche llego al mismo punto sin retorno,
No quiero decir adiós, es cierto.
 
 
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