A veces publico una tras otro texto
Sin el afán de pensar sí estos serán o no buenos.
Hay días en los que me siento como la llave de un grifo en la calle.
Expulsando las palabras atoradas en la garganta sin pensar en nada más que escribir.
Escribo crónicas, textos hibrídos que a veces parecen sobras de un almuerzo que quedo por días en el congelador de la memoria.
Que aparentemente ya no tiene el mismo sabor, al menos eso me dice mi paladar.
A veces llega la poesía o intento de ella, más bien es su sombra asomandose .
No la busco y cuando la invoco a que aparezca solo alusino con imágenes sin sentido aparente.
No merezco ser llamada poeta
La poeta puede escribir cientos de versos sobre sí misma, y aún así, sentirse una desconocida para sus propios ojos.
Así me siento, desconozco sí soy poeta, desconozco mi existencia en este mundo cargado de letras.
Y porque estas ganas imperiosas de escribir a veces se van apagando en mi .
Quisiera retenerlas, aferrarlas a mi pecho
Pero ellas se alejan, van y vuelven
Como rutina de baile
Como pasos de un vals interminable.
Un paso para adelante
Y dos hacia atrás.
Me tienen escribiendo en presente , conjugando los verbos en pasado mientras espero que la poesía me resucite en un futuro lejano.
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