AURORA
Siempre imagine, que los Ángeles
Habitaban en mundos célicos 
Un día, llego un Ángel
Era grande, con rizos en los cabellos
Ojos de miel, calma su mirada y gentil
No tiene alas, pero vuela cuando se sabe necesitado
Siempre allí, perenne
Entendí, que las criaturas celestiales
Caminan  mundos terrenales
Con nombres  tomados del  empíreo
Como Aurora, luz del alba
Anunciando  el despertar del nuevo día
Obsequiando sus manos extendidas
 De franca cofradía
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