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¡Oh! Dios, ¡Por qué odio!
odio la maldad, la envidia,
odio al que a mi patria linda
la sembró de eso: de odio.

¡Oh! Señor, amo el amor,
amo la paz, la alegría,
adoro la patria mía;
amo a mi insigne creador.

Del mal, odio es consecuencia
de la amistad, el amor,
de ellos su conductor;
es el humano en esencia.

Odio y amor, sentimientos
cual de los dos, que se sienta
con motivos valederos.

nos mueven nuestros cimientos,
son válidos si se cuenta
con causas que lo indujeron.


Luís Varela Luzardo
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