¡Amada amante!
Se bien que a amarme te has negado
te lo impiden varias cosas y lo acepto,
tus valores te inducen lo correcto
y es motivo para sentirme bien pagado.
Pero yo seguiré llevando ese pecado
de amarte con pasión desenfrenada,
por eso en mi mente estás grabada
y seguirás como hasta hoy siempre a mi lado.
Con solo saber, que en
mí piensas cada día
como una vez lo expresaste dulcemente,
es algo que me llena plenamente.
Será como bálsamo en
la herida
para aliviar el sufrimiento que en la vida
me ha causado tu desamor
irreverente.
Luis Varela Luzardo
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