Abri mi ventana un día
y te dejé entrar
y entraste junto al viento de la primavera
y el anuncio del sol.

Y como el verano
expulsaste las nubes negras
que se habían alojado en mis sienes.

Abrí mis oídos
y te dejé cantar
y tu voz inundó mi ser
y mis manos y mi piel.

Y como las golondrinas traen el sol,
trajiste la sonrisa de nuevo a mi rostro.

Abrí mis ojos
y dejé que se sumergieran en los tuyos
y las lagrimas escondidas desaparecieron
de los rincones de mis ojos

Si puediera describir con otras palabras
lo que aquí te digo
no cambiaría en nada lo que te quiero decir:
si alguna vez estuve segura de la existencia de Dios
fue el día en que entraste a mi vida
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